La gravedad de esta situación se acrecienta al considerar la relación que existe entre mala salud bucal y otras enfermedades. Diversas investigaciones han comprobado, por ejemplo, que la infección asociada a la enfermedad periodontal (enfermedad de las encías) tiene efectos negativos en el sistema general, constituyéndose en un factor de riesgo del control metabólico del paciente con diabetes, de partos prematuros y nacimientos de niños con bajo peso, de neumonía bacteriana y de enfermedad cardiovascular.
Según el Ministerio de Salud, las acciones para mejorar la salud bucal de la población chilena se deben desarrollar en los siguientes niveles:
Promoción de la lactancia materna. El amamantamiento influye en el correcto desarrollo de las estructuras maxilo-faciales y dentarias, además de acostumbrar al niño(a) a dietas no azucaradas.
Salud bucal del cuidador del niño(a). Al ser la caries dental una enfermedad infecto contagiosa es transmisible por la saliva. Se deben evitar besos boca a boca, compartir servicios y contaminar utensilios del menor.
Crear hábitos saludables de salud bucal. La educación es trascendental en la la concientización de la población sobre la importancia de la salud bucal y de los métodos de prevención. En este punto los hábitos diarios de higiene bucal son trascendentales.
Presencia de flúor en el agua potable de consumo. La acción de los fluoruros es reconocida como la estrategia más eficaz y conveniente para reducir la incidencia de caries dental. La escasez de este recurso se da en las zonas rurales.
Visitas al odontólogo. Dos veces al año se debe visitar al dentista para que evalúe el estado de salud bucal, realice acciones preventivas y trate a tiempo las enfermedades presentes. |